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Preguntas frecuentes

¿Cómo saber si hay radón en mi casa?

Para conocer si hay radón en un edificio, se disponen de dos métodos efectivos:

Detectores de trazas: pequeños detectores que se colocan en puntos estratégicos de la vivienda, durante períodos largos de tiempo (de dos a tres meses). Es el método recomendado para conocer la concentración de gas radón en viviendas y centros de trabajo, tales como oficinas o locales comerciales.

Detectores en continuo: cámaras que miden las concentraciones de radón durante períodos mucho más cortos de tiempo (entre varias horas y pocos días). Éstos son más interesantes para realizar mediciones previas a colocar detectores de trazas, o para evaluar la eficacia de las medidas de remediación que se hayan podido llevar a cabo.

En ambos casos, las mediciones, para resultar fiables, deberán ser obtenidas y analizadas por profesionales expertos en medición de radón.

¿Cómo huele el gas radón?

El radón es un gas incoloro, inodoro e insípido, lo que quiere decir que no podemos detectarlo ni percibirlo, a menos que utilicemos detectores específicos para detectar gas radón.

¿Qué hacer contra el gas radón?

La primera medida, y más importante, es saber si en nuestro hogar, que es donde pasamos la mayor parte del tiempo, hay o no gas radón. Para ello es imprescindible realizar mediciones fiables por expertos. Si descubrimos que los niveles de radón en nuestro hogar son superiores a los límites recomendados, habrá que realizar medidas de remediación, que generalmente son de tipo constructivo (ventilación forzada, ventilación de forjado sanitario, etc.). Para decidir qué medida es la más apropiada para nuestro caso, se deberá consultar siempre a técnicos expertos en radón.

¿Cómo reducir los niveles de radón en el hogar?

Según la legislación vigente, Directiva 2013/59/EURATOM, las concentraciones de radón en una vivienda o centro de trabajo, no deben sobrepasar los 300 Bq/m3 (si bien hay normativas que lo limitan a 200 Bq/m3 como Gran Bretaña e Irlanda, o 148 Bq/m3 en Estados Unidos). La OMS recomienda reducir el radón a niveles inferiores a 100 Bq/m3.

Cuando en un edificio se superan los niveles de radón, se deben acomete estrategias para reducirlo, lo que llamamos MEDIDAS DE REMEDIACION.

Suelen ser medidas de tipo constructivo, como por ejemplo:

  • Ventilación forzada
  • Ventilación del forjado sanitario
  • Sistemas de extracción de radón
  • Sellado de suelos y paredes
  • Despresurización del suelo

¿Dónde se encuentra el radón en las casas?

La fuente más común de radón es el SUELO bajo la vivienda o edificio. El radón exhalado desde el suelo penetra en la vivienda a través de grietas, tuberías, conducciones de agua, sumideros y poros en las paredes y suelos. Por regla general, habrá más radón concentrado en las plantas de subsuelo, sótanos, bodegas y espacios en contacto directo con el terreno.

Una vez que el radón ha penetrado en la vivienda, podrá quedar “retenido” en ella, en función del grado de aislamiento del edificio, tasa de intercambio de aire entre el interior y el exterior, y hábitos de ventilación del edificio.

¿Cómo eliminar el gas radón de una casa?

Según la legislación vigente, Directiva 2013/59/EURATOM, las concentraciones de radón en una vivienda o centro de trabajo, no deben sobrepasar los 300 Bq/m3 (si bien hay normativas que lo limitan a 200 Bq/m3 como Gran Bretaña e Irlanda, o 148 Bq/m3 en Estados Unidos). La OMS recomienda reducir el radón a niveles inferiores a 100 Bq/m3.

Cuando en un edificio se superan los niveles de radón, se deben acomete estrategias para reducirlo, lo que llamamos MEDIDAS DE REMEDIACION.

Suelen ser medidas de tipo constructivo, como por ejemplo:

  • Ventilación forzada
  • Ventilación del forjado sanitario
  • Sistemas de extracción de radón
  • Sellado de suelos y paredes
  • Despresurización del suelo

¿Qué objetos contienen radón?

El radón (222Rn) es un gas, de origen natural, incoloro, inodoro e insípido. Se produce por la desintegración radiactiva del Uranio (238U), elemento presente de forma natural en las rocas y suelos, y es, por tanto, radiactivo.

La presencia de radón se debe, principalmente, a la exhalación de radón desde el suelo (“liberación” de radón desde el suelo). Al ser más pesado que el aire, tiende a concentrarse en espacios interiores, como viviendas, colegios y centros de trabajo.

Sin embargo, los materiales con los que están construidos los edificios, así como ciertos elementos (como el granito de las encimeras de las cocinas), debido a su estado de agregación, apenas suponen aporte de radón al interior de la vivienda.

¿Qué es la prueba de radón?

Para conocer si hay radón en un edificio, se disponen de dos métodos efectivos:

Detectores de trazas: pequeños detectores que se colocan en puntos estratégicos de la vivienda, durante períodos largos de tiempo (de dos a tres meses). Es el método recomendado para conocer la concentración de gas radón en viviendas y centros de trabajo, tales como oficinas o locales comerciales.

Detectores en continuo: cámaras que miden las concentraciones de radón durante períodos mucho más cortos de tiempo (entre varias horas y pocos días). Éstos son más interesantes para realizar mediciones previas a colocar detectores de trazas, o para evaluar la eficacia de las medidas de remediación que se hayan podido llevar a cabo.

¿Qué le sucede a una persona que inhala radón?

El gas radón, al ser inhalado, puede quedar depositado en el aparato respiratorio, fundamentalmente en el pulmón, donde sus descendientes radiactivos pueden dañar el ADN celular y provocar cáncer de pulmón.

Se estima que todos los años fallecen en España por cáncer de pulmón causado por gas radón, más de 2.000 personas.

De hecho, el gas radón es la segunda causa de cáncer de pulmón en fumadores, y es la primera causa de cáncer de pulmón en personas que nunca han fumado, según datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud).

Estudios recientes demuestran que aquellas personas que tienen una concentración de radón en su domicilio superior a 200 Bq/m3 tienen el doble de riesgo de padecer cáncer de pulmón que aquellas que tienen concentraciones menores de 50 Bq/m3. Pero además, si se trata de personas fumadoras, la exposición a niveles superiores a 200 Bq/m3 en sus domicilios, multiplican por 29 la probabilidad de sufrir cáncer de pulmón.

¿Qué enfermedades provoca el radón?

El gas radón, al ser inhalado, puede quedar depositado en el aparato respiratorio, fundamentalmente en el pulmón, donde sus descendientes radiactivos pueden dañar el ADN celular y provocar cáncer de pulmón.

Se estima que todos los años fallecen en España por cáncer de pulmón causado por gas radón, más de 2.000 personas.

De hecho, el gas radón es la segunda causa de cáncer de pulmón en fumadores, y es la primera causa de cáncer de pulmón en personas que nunca han fumado, según datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud).

Estudios recientes demuestran que aquellas personas que tienen una concentración de radón en su domicilio superior a 200 Bq/m3 tienen el doble de riesgo de padecer cáncer de pulmón que aquellas que tienen concentraciones menores de 50 Bq/m3. Pero además, si se trata de personas fumadoras, la exposición a niveles superiores a 200 Bq/m3 en sus domicilios, multiplican por 29 la probabilidad de sufrir cáncer de pulmón.

¿Por qué hay radón en mi casa?

El radón se encuentra en todas las casas, viviendas y edificios, pero su concentración varían de una a otra, incluso entre edificios similares o en ubicaciones colindantes.

No obstante, existen zonas geográficas en las que, debido a su geología, es más probable encontrar edificios con niveles elevados.

La fuente más común de radón es el SUELO bajo la vivienda o edificio. El radón exhalado desde el suelo penetra en la vivienda a través de grietas, tuberías, conducciones de agua, sumideros y poros en las paredes y suelos. Por regla general, habrá más radón concentrado en las plantas de subsuelo, sótanos, bodegas y espacios en contacto directo con el terreno.

Una vez que el radón ha penetrado en la vivienda, podrá quedar “retenido” en ella, en función del grado de aislamiento del edificio, tasa de intercambio de aire entre el interior y el exterior, y hábitos de ventilación del edificio.

¿Hay gas radón en el agua?

El radón puede emanar al agua del subsuelo y quedar retenido en ella, de forma que aguas de origen subterráneo pueden presentar altas concentraciones de radón, lo que desaconsejaría su consumo. Por regla general, la cantidad de radón presente en el agua se reduce rápidamente al entrar en contacto con la atmósfera por desgasificación, quedando en ese momento libre en el aire, y pudiendo ser inhalado.

Esta situación podría suponer un riesgo en aguas de pozos privados o pozos públicos que no se desgasifican y por lo tanto el agua con radón es consumida. En estos casos, es aconsejable medir la concentración de radón en agua.

¿Dónde es obligatorio medir gas radón?

El radón se encuentra en todas las casas, viviendas y edificios, pero los niveles de su concentración varían de una a otra, incluso entre edificios similares o en ubicaciones colindantes.

No obstante, existen zonas geográficas en las que, debido a su geología, es más probable encontrar edificios con niveles elevados.

Según obliga la IS 33 del Consejo de Seguridad Nuclear, quellas zonas con potencial superior a 300 Bq/m3 se consideran zonas de actuación prioritaria, lo que significa que se deberá medir los niveles de concentración de radón en:

– Centros de trabajo subterráneos (minas, centros termales, parking subterráneo, cuevas turísticas, etc)

– Centros de trabajo en planta baja o bajo rasante

– Centros escolares (Guarderías, Infantil, Primaria y Secundaria)

Universidades

– Centros residenciales (tercera edad, acogida, etc.) y centros penitenciarios

Hospitales

Siendo de especial relevancia en viviendas unifamiliares.

Según el Consejo de Seguridad Nuclear, Galicia es la comunidad Autónoma con mayor incidencia de concentración de gas radón en viviendas debido al sustrato geológico. En torno al 70% de toda la superficie gallega presenta una elevada emanación de radón, perteneciendo de este modo, a Zona de Actuación Prioritaria. Le siguen Extremadura, Comunidad de Madrid, y algunas zonas de Cataluña, Andalucía e Islas Canarias.

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